“Cavila primero”
Sin mostrarte escurridiza -mejor di no
Ante la duda de lo que perjudicarte pudiera-,
Excelente no ser permisiva de los quebrantos-
Y si aparece la coacción o de monsergas te asaltan,
Sé tenaz al obstinado y convence como puedas.
Llénate de excusas y sórdidos argumentos,
Para que el tiempo apremie la reflexión,
En la dilación de las contestaciones decisivas,
Y por mejor, cavila primero las emociones,
Para que te evites los impulsos y las presiones.
Una y otra vez, sin dejar dudas, ni lugar a ellas,
Decidirás y dirás
lo conveniente para ti;
Con manifiesta solidez y seguridad de sí,
A sabiendas de reiterar, si necesario fuera,
Con maestría y habilidad determinante.
Cavila primero y verás resurgir el respeto a ti
misma,
E imponer voluntades ante lo que de tu agrado no es,
Contrario será vedar cotidianidades y por ello, mejor,
Ofrenda con grandeza alegre de espíritu entusiasta
En lugar de ajenos aluviones en tus rocíos, permitir.
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