miércoles, 30 de diciembre de 2015

La certeza de siempre aceptarte, será: Mi áncora



 
“Mi áncora”

De satisfacciones e intensas atenciones
 Derivas autenticada, mas de logros nunca
Conseguir podrás despejar la inconexión,
Por vigilia reiterada de mi redención.

Lo que logras se dice más difícil sin la confianza,
Transparencia que erra de los años, su áncora,
E imbrica tu ausente suspicacia
En defensivas poses que inhiben, absoluta,
 La certeza de siempre aceptarte, será.

Hablarás para hacerte entender,
 Y darás tu compartida ternura,
Que me haga vivir, intensamente,
Tu diálogo, elocuente.

Fundarás mi vicio por tus ataduras y
 Cambiarás sin dejar de saberte
Las mudanzas que se dan bregando,
Para sin diálogos, no estar acabando.

Y ancaremos satisfechos en un trance
Que nos lleve al penacho de la onda.
Ofreciéndome desde el sentimiento
                                         Las mejores experiencias de tus actos.
                                                                

De críticas, desprecios, defensas y retiros: Interdicciones



 
Interdicciones

Me importa y satisface tu cándida amistad,
Enemisto sentimientos roñosos y destructivos,
No así de tus auténticas emociones
De críticas, desprecios, defensas y retiros.

Evito desbordar tus cotidianos conflictos,
Y los ambientes que saturas con tus dramas,
Más cuando tus bravuras se avivan
En el atisbo de la hilaridad y mis trazos,
Para romper con la tragedia, y la disuelvo.

Advierto remediables tus problemas,
Y la falta de entendimiento te evito,
Para que todo lo que puedas madurar
Llegue de tu runa sin provocar.

No me trastornan las diferencias
Ni tu falta de voluntad para aceptar,
Me enamoran tus defectos,
 Si es que ellos nunca te van a cambiar.

Me arrastran tus virtudes,
Y en ellas me refugio cuando
Críticas y desprecios me azotan el alma,
En las interdicciones de tus emociones. 
 

Para saber qué nos está pasando: Ver y mirar



 
Ver y mirar

Razonas valiente al vernos las caras,
Mucho más florido mirarnos a los ojos
Mientras nos echamos el cuento franco y necesario
Que advierte en su avidez, la reacción.

Apruebo el valor de tus gestos que me dicen,
De tus expresiones, su viveza, la seña culpable,
Que me arrastra a pensar de seguido, en un lugar
De intimidad esencial y sin estorbos casuales.

Me halas a tu alcance divino
 De tus pasos por el camino,
Me acoplas al punto de sólo mirarnos
 Para saber qué nos está pasando.

Y allá voy, aportando con mis rutinas a la vida,
Tus arrumacos de modos y tus runas,
Para mezclarte en mis maneras comunes,
De ver y mirar, que me enriqueces.

Avivas con la solidez este romance,
De vernos y mirarnos atraes,
La mezcla común, para amarte,
Al ver y mirarte.
 

En el sano compromiso tuyo y mío: Ausencias y silencios



 
Ausencias y silencios



Yacen en la intimidad tentaciones que vulneran

Por ausencias y silencios, la franqueza,

Reposan agrietadas del desprejuicio,

Latencia que en romances se diluye.



Mas si adviertes y aprendes a decirlo,

Te enriqueces libre lo profundo del alma,

Del afecto de los lazos que nos une,

En el sano compromiso tuyo y mío.



Afiánzate la intimidad que agranda el deseo,

Vigoriza la claridad que te enriquece el espíritu,

Y te alejarás de la ausencia y el silencio,

Para acercarte enaltecedora a mi abrazo.



Ya de ausencias y silencio, hastiado he vivido,

Y no me impones los regaños de regreso,

Para evitarme otros refugios y desconciertos,

Por lograr la serenidad de tenerme en tu lecho.