De madrugada,
Justo cuando la noche es más
fresca, la ciudad duerme, las ideas excitadas por el quehacer cotidiano
brotan como manantial de agua fresca que se ha de beber sin parar,
intentando saciar la sed de versar libre hasta la complacencia que nos ocupa
decir, con sapiencia y arte, los apuntes que dicta el corazón.
“Poco más de noche”
Por momentos me sorprende
La quietud de la madrugada y,
Mientras duermes me pregunto:
Porque no entiendo
Si es posible que al pasar del
tiempo:
Ni yo ni tú sabemos quiénes somos
Y compartimos cada noche de
silencio.
Te sorprende que lo diga
Más me sorprendo al pensarlo,
Reconozco de una vez,
Siempre aprendo que
Nunca termino de saberlo.
Eso sí, hemos sido hasta hoy
Buenos amantes en el tiempo
Y me ha llevado entender que
Sensibilidad y placer es mucho
más,
Que madrugadas de gozo.
Buscando en ellas el retozo
Que mejor nos amolde
Nos hizo feliz sin advertir
Que era poco más de noche.
Y aprendiendo de ti y tú de mí
Las experiencias crecimos,
Y hoy, a estas horas,
De conclusiones andamos.
Cuenta damos ya
De lo vivido con optimismo,
Sin apenas ayudas ni empujoncitos,
Nos gustaron de estos tiempos
El éxito y las complacencias
De un amor barato e inmenso de cariño.
¿Por qué darle un manotazo?
Si le hemos dado a la vida
Un sentir natural de aroma especial
Y Tremendo espaldarazo.
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Promotor de ideas humanistas, amante de la paz y la emancipación de los pueblos, sobre el lomo del cóndor, regando la semilla de la América nueva.
viernes, 11 de diciembre de 2015
De madrugada
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