“He
ahí mi fe”
Quiero liberarte de ataduras,
Enseñarte a desanudar,
No te anhelo inútil,
Te
prefiero sabia.
De tanto bregar sin caer
En el hastío de vivir
Se cultiva la experiencia,
Ya
lo habría aprendido antes,
Con mis tropiezos de juventud.
He ahí mi fe, a las puertas del camino,
Con paciencia que enriquece
De juicio sano y divino,
De mi saber humilde ofrezco
Un futuro de tu tiempo mejor.
En ese denuedo alcanzo virtuoso
Que avances por el sendero
Con más humildad y sosiego,
Y puedas la ingratitud airosa sortear.


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