domingo, 27 de diciembre de 2015

No te quedes silente ni alimentes conjeturas: Ahuyéntalos



Ahuyéntalos

Sé que aparecen los enojos por momentos,
Sé que fastidian los celos y la soledad reverdece,
En lo inevitable, y lo sientes,
Mas no te quedes silente ni alimentes conjeturas
Llénate de bravura y ahuyéntalos.

Con tu suavidad decime tu inconformidad,
Que ya de mí verás el afecto que redime,
De tus emociones vulnerables y de tu mal momento,
Que al instante voy a exfoliar tus tormentos.

Pero decime siempre, decime lo dolido,
Sin merodear lo mordaz  e irritar nimiedades,
Para no acabar pugnando en la ingratitud,
Y laxando amarguras que de las entrañas nos sale.

Ahuyéntalos –los males- sin atacar ni acusar
Las tribulaciones que disgustan,
y que no harán cambiar, por culpar e insultar,
mas solo despertaran la tirria pasada.

Date espacio y cavila de sano juicio,
Suprime lo primero que aflora,
Pero sí, decime en ese tono suave que provoque,
Más que dolor sentido, dé pena, lo desagravio. 

Ahuyéntalos y verás, que para asentir el amor,
La tolerancia complementa en su adaptación
Más al respeto y la razón.

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